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FINAL 80 Y EPILOGO

Capítulo 80 LOS dos llevan un rato mandándole mensajes a la BlackBerry, pero Eli no les ha respondido a ninguno. También han intentado llamarla. Nada. Valeria y Raúl se sienten mal porque su amiga se haya enterado de esa manera de lo que ha surgido entre ellos, pero esperan que algún día pueda perdonarlos. Son responsables de haberle mentido, pero no de haberse enamorado. Se han pasado un buen rato fregando el suelo de Constanza. Ahora está más limpio que antes de que su amiga rompiera los vasos. —Menudo día —comenta la chica abrazada a Raúl. La pareja está sentada encima de varias mesas que han puesto juntas para estar más cómodos. Con una toalla limpia que han encontrado en el almacén se resguardan del frío que empieza a castigar la noche. —Agridulce, ¿no? —Es una buena forma de definirlo. Pero me quedo con la parte dulce, que eres tú. Y le da un cariñoso beso en los labios. Lo bueno de todo esto es que no tendrán que volver a esconderse de nadie. Irán diciéndolo y su ...

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Capítulo 74 AL final, como sospechaba, su madre no ha podido acompañarla al dentista. Pero al menos Elísabet no va sola. Alicia camina a su lado. —Tienes los dientes perfectos, no sé qué demonios van a hacerte en la boca. —Pues un empaste, creo. Algo para sacarle dinero a mis padres. —Qué ladrones. —El caso es que, por culpa del dentista, no he podido ir con Raúl a comprar el regalo de Meri. —Ya estamos otra vez con Raúl. ¡Qué pesadilla! Pues sí, no saber qué va a contestarle es como una pesadilla. Y le molesta que todavía no se haya decidido. —No seas así. Me ha prometido que se pensará de verdad si quiere o no quiere salir conmigo. —Ese tío está jugando contigo desde hace tres días. —Que no, Alicia. Que no. —Mira que te lo he dicho veces durante todo este tiempo: tú querido amor te está haciendo sufrir. Cuando un tío pasa de ti, se busca a otro. Y punto. —Raúl no pasa de mí. Simplemente está indeciso. —¿Indeciso? ¡Venga ya! Sólo tiene que tener un poco de paciencia p...

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Martes Capítulo 69 —ACUÉRDATE de que esta tarde tienes dentista. —Sí, mamá. —Alas cinco. —Que sí, pesada. —Bueno, luego no me digas que no te he avisado, Elísabet. —Me lo has dicho diez veces desde que me he despertado. —Porque luego haces tus planes y se te pasa… Intentaré ir contigo, pero si no puedo tendrás que ir tú sola. —Lo sé. No es la primera vez. —A las cinco. ¿Vale? —Vale, vale —dice al tiempo que mueve la cabeza de un lado a otro y sonríe—. Adiós, mamá. Y, tras darle un beso, sale de su casa alegremente. Ni siquiera tener que ir al dentista le va a quitar hoy la sonrisa de la cara. En seguida verá a Raúl, y eso está por encima de cualquier empaste o limpieza bucal. ¿Se lo habrá pensado ya? Ha soñado durante toda la noche con que le decía que sí, que estaba dispuesto a intentarlo con ella. ¡Que serían novios! Y, aunque sabe que no ha sido real, que sólo han sido deseos concedidos mientras dormía, aquello le ha inyectado una gran dosis de esperanza en cada ve...